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Cáncer – Artemisa, Niveles de Reflexión

18 de Marzo 2017, lápices y trabajo fotográfico

La Luna visible es solo el cuerpo físico que contiene al principio lunar. La Luna es el Señor de Cáncer y se relaciona con nuestra mente. Así como la Luna refleja la luz del Sol, nuestra mente refleja la luz solar del principio del Sol interno, el alma. La Luna también refleja la luz de la Luna superior llamada Soma en las escrituras orientales. Soma, el músico divino, preside la mente cósmica; sus rayos son recibidos por la Luna a través de Neptuno. La Luna representa al principio femenino, la madre. Estimula la fertilización y el nacimiento y crecimiento de la fauna y la flora de la Tierra. Los gatos atraen el magnetismo de la Luna, por eso los egipcios los consideraban sagrados. Artemisa, la diosa griega de la cacería y de la Luna, puede ser interpretada como un símbolo de la mente y de los pensamientos rápidos.

Para ilustrar estas dimensiones espirituales, trabajé sobre la imagen de un busto de Diana/Artemisa con un rostro contemplativo. La cara está rodeada de un lado por un gato y del otro por orquídeas salpicadas con reflejos de estrellas. En la parte superior se ve la luz de la Luna reflejándose desde más allá sobre el globo azulado de Neptuno y descendiendo hacia la esfera de la Luna. La Luna nuevamente se fusiona con la cabeza de Artemisa.


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Cáncer – Descenso y Desarrollo del Alma en la Materia

6 de Marzo 2016, lápices y trabajo fotográfico

Cáncer representa el descenso del alma en la materia y la relación de la madre y el hijo. Al nacer, el alma 'desciende' del mundo espiritual a la materia, aprisionándose en la envoltura de la encarnación física. La madre alimenta al hijo y le da su afecto. La Madre Naturaleza protege al hijo hasta que despierta al alma y asciende otra vez conscientemente de regreso desde la materia al espíritu.

Meditando sobre el simbolismo de Cáncer vislumbré una espiral convergente. En la espiral percibí los diferentes pasos del descenso del alma a la materia, conectando esto con la madre que protege al hijo en crecimiento. Su interacción me recordó al glifo de Cáncer, ♋.

Sin embargo, me tomó un tiempo de búsqueda hasta que encontré el acceso a la composición actual de la pintura. Como punto de partida, elegí una piedra Salagrama, una amonita cuyas espirales están consideradas en Oriente como un símbolo del principio universal de Dios. Transformé los reflejos de lámaras de aceite de un templo de India para representar las etapas del descenso del alma, superponiéndolos sobre la espiral en diferentes tonos de color. Para la madre y el hijo utilicé elementos de dos pintores italianos del Renacimiento: para la madre, de una pintura de Fra Filippo Lippi (1406-1469) y para el hijo, de una pintura de Fra Angelico (1395-1455). La espiral finaliza y comienza en el corazón del hijo que está cerca del corazón de la madre – rigiendo Cáncer al centro del corazón. Las miradas de la Madre Naturaleza provienen de un velo de luz; la cara del niño irradia fuerza y pureza. El entorno azul verdoso insinúa al regente superior de Cáncer, Neptuno.


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Cáncer – La Música Neptuniana de Nârada

26 de Marzo 2015, trabajo de lápices y fotografía

La música sublime puede elevar la conciencia más allá del nivel mental, al nivel del alma. Esta cualidad está relacionada con Cáncer. Cuando se utiliza correctamente la música, puede abrir la conciencia a los planos cósmicos de conciencia. Tales experiencias de la conciencia oceánica están regidas por Neptuno. El Maestro Cósmico que trabaja a través del poder de la música divina se llama Nârada. Él es el músico cósmico cuyo pensamiento, palabra y obra son musicales. Él otorga la palabra del Señor con los sonidos de su instrumento musical, la Vina.

Reflexionando sobre Neptuno, vino a mi mente una imagen que había visto hace algunas décadas: una piedra redonda con un rostro. Finalmente la encontré en Google: era la famosa "Boca de la Verdad", un rostro de piedra de una antigua fuente romana que probablemente representa a Oceanus. La usé como punto de partida, la reelaboré y la fusioné con una foto de Neptuno. La rodeé con una enorme ola verdosa en la inmensidad del espacio tachonado de estrellas.

En primer plano se ve a Nârada llevando su Vina celestial, un instrumento musical de siete cuerdas que representan los siete planos de la creación o los siete tejidos del cuerpo. Se dice que canta por sí misma y eleva a la gente al estado de experiencia pura. Extraje la forma de Nârada de una impresión vintage y la fusioné con las aguas del espacio circundante.

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Cáncer – Los Músicos Cósmicos y el Principio Lunar

2 de marzo 2014, lápices y trabajo fotográfico

La música pura, sublime, está asociada con lo Divino. El alma responde naturalmente a la música de alta calidad, y nos quedamos absortos en sus encantadoras vibraciones. Al comienzo de la creación, cuando el espacio comienza a despertarse, hay un primer grupo de devas cósmicos. Las escrituras los llaman Gandharvas, los músicos, porque ellos son las inteligencias que producen las periodicidades y las duraciones. Ellos son devas bienaventurados, ondas musicales más allá de la creación. La jerarquía musical está presidida por Soma, el principio lunar cósmico, que existe en todos los planos. En astrología, su energía se presenta a través de Neptuno; a nivel planetario es (a través de) Venus; en el plano de nuestra Tierra (a través de) su satélite, la Luna.

En el centro del cuadro se ven tres esferas que representan el principio lunar, compuestas con fotos de la luna y de una talla de marfil china. Coloqué una imagen de la constelación de Cáncer en el fondo. La esfera azulada externa está tocando un esfera inferior que representa al principio reflectivo, o a la transmision de las energías lunares a la Tierra.

En la parte superior del cuadro se ven tres ángels con chirimías, tomados de las obra del pintor inglés pre-rafaelista Edward Burne Jones (1833-1899). Trabajé sobre ellos para representar a los Devas de la jerarquía musical. Las vibraciones musicales que penetran el cosmos están visualizadas por los rayos que descienden desde el cosmos.

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Cáncer – El Descenso del Ángel Solar al Cuerpo

28 de Febrero 2013, lápices, crayones y trabajo fotográfico

Cáncer es el signo del regreso del alma al cuerpo físico, y así se relaciona con el proceso de la reencarnación. La Luna es también el símbolo de la vida generativa que da nacimiento a las formas. En la parte superior de la imagen se ve la Luna, y detrás de ella, el resplandor del Sol. Dos figuras angélicas, los ángeles solares, observan el descenso del alma al embrión que está dentro del útero de la madre. Se ve al embrión con la cabeza hacia abajo, detrás del alma que desciende. El otro nombre del alma, el Yo Soy, es Ángel Solar. Es la parte eterna del hombre, la cual en el ciclo de la evolución atraviesa series de encarnaciones. El cuerpo se llama Ángel Lunar; sirve de vehículo para la encarnación del Ángel Solar. Para el ángel de la izquierda elegí un extracto de una pintura de Franz Dvorak, y para el del lado derecho un extracto de una pintura de Edward Robert Hughes; y un dibujo de William Hunter para el embrión en el útero. Para la ilustración del ángel solar que desciende, tomé una imagen de Ilmatar, el espíritu virgen del aire, de Robert Wilhelm Ekman.

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Cáncer – La Madre y el Nacimiento del Alma en el Cuerpo

9 de Abril 2012, lápices, crayones y trabajo fotográfico

En la parte superior del cuadro se ve un cuenco semicircular abriéndose al cielo estrellado. Desde las estrellas irradian energías que descienden a la Luna, la cual está recibiéndolas en medio del cuenco. La Luna es el principio reflectivo que recibe la luz desde las esferas superiores. Desde allí la luz lunar fluye a los Pitris, los constructors de las formas, que crean también a nuestros cuerpos. En la parte inferior del cuadro se encuentra la madre; el embrión (a la derecha) flota en las aguas del útero, rodeado por las aguas de la Tierra. Encima de la Tierra se ve el Sol. Los círculos que lo rodean indican que él tiene -al igual que el ser humano- un cuerpo y un alma, y que es una expresión del sol espiritual. Desde su centro, el alma está descendiendo para entrar en el cuerpo del niño.

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Cáncer – El Cangrejo, la Tortuga y el Escarabajo

8 de Mayo 2011, lápices, crayones y trabajo fotográfico

El Maestro EK explica que cuando la Tierra comenzó a inclinarse hacia atrás desde el punto más alto del solsticio de verano, el Sol parece desplazarse de costado desde el Norte hacia el Sur. Por eso se describe al Sol como un cangrejo cuando pasa a través de este signo. Una rama del simbolismo lo representa como un escarabajo que puede transformar a un gusano en una mariposa. Esto señala la transformación de la materia en mente, el pasaje al espíritu. El cuadro ilustra estos aspectos del simbolismo del signo.

Tomé la foto de un cangrejo corriendo en una playa, entre el agua y la tierra, i.e. entre el plano físico y el plano emocional; otra de una tortuga nadando en las aguas. La tortuga es el símbolo del hombre que ha aprendido a retirarse desde el exterior al interior y sale nuevamente cuando es necesario. La tortuga que está nadando, flota elegantemente a través de las aguas, porque ha superado el plano emocional. Y arriba se ven tres escarabajos mariquita que están volando. Ellos representan la etapa en que el alma se ha liberado de la materia densa de los tres planos inferiores y está ascendiendo a los vastos mundos del espíritu.

En el centro se ve la Luna derramando su luz sobre la superficie del agua. La Luna es el regente de Cáncer, y la luz que se refleja representa las ilusiones creadas cuando se ve sólo el reflejo y no el original. Hay un movimiento de velos rojizos alrededor de la Luna, para los cuales utilicé la imagen de una rosa, representando al corazón gobernado por Cáncer. La rosa representa también la naturaleza intuitiva y mística de este signo. En la esquina superior izquierda, se ve también el símbolo de Neptuno, el regente superior de Cáncer, y el glifo del signo en la esquina superior derecha.

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Cáncer – La Madre y el Hijo

24 de Mayo 2010, lápices, crayones y trabajo fotográfico

Cáncer representa la relación entre la madre y el hijo. El signo representa el nacimiento del alma en la materia, cuando en el solsticio de verano el sol toma su curso hacia el sur y los días comienzan a ser cada vez más cortos, en el hemisferio norte. En el año hay un movimiento de ascenso y de descenso, que se ha representado aquí con el descenso de las aguas en el lado izquierdo del cuadro, representando las energías lunares y el ascenso de las energías solares del lado derecho.

En la parte superior se ve el rostro de la Madre, tomado de un cuadro de Michelangelo, rodeado por rayos del sol. En la parte inferior se ve un embrión en el arco de la luna. Ellos están separados de las aguas donde está flotando el glifo de Cáncer. Arriba se ven los símbolos de Neptuno y de Urano, cuyas energías son reflejadas a la Tierra por el regente de Cáncer, la Luna.